Elecciones


Los sistemas electorales varían de país en país en sus mecanismos de votación y procedimientos de escrutinio. Sin embargo, las narrativas desinformantes que circulan en torno a las elecciones son esencialmente las mismas y se adaptan a las particularidades del contexto local. Durante la campaña predominan las falsas encuestas, los supuestos apoyos de figuras públicas y las declaraciones inventadas o manipuladas de candidatos. En torno al día de la elección circulan contenidos que buscan confundir a los votantes sobre cómo, dónde y con qué documentos pueden votar. Y a lo largo de todo el camino, la denuncia de fraude es una constante que encuentra en cada instancia nuevos elementos para construir la acusación de manipulación: los mecanismos de votación, el escrutinio, los resultados.

1. Narrativas que denuncian fraude electoral


Las denuncias de fraude electoral son una de las narrativas desinformantes más extendidas y resistentes. Suelen aparecer en la mayoría de los países y en todos los momentos del proceso: antes, durante y después de la votación. Su mecanismo suele ser el mismo: tomar algún elemento concreto del sistema electoral y presentarlo como evidencia de una manipulación organizada sin que existan pruebas que respalden esa acusación, ya sea porque la evidencia presentada es falsa, o porque el elemento señalado, aun siendo real, no constituye en sí mismo prueba de fraude. Lo que cambia de país en país es el elemento sobre el que se construye la denuncia, que varía según las particularidades de cada sistema local.

Aspectos habituales del proceso electoral o pequeñas irregularidades interpretados como prueba de fraude


Publicaciones que presentan pequeñas irregularidades o errores como prueba de que existe una manipulación sistemática. También son comunes contenidos que aprovechan el desconocimiento del proceso de votación para mostrar cuestiones que son habituales como evidencia de un fraude. 

Algunos ejemplos son las publicaciones que:

Supuestos robos o destrucción de votos y/o actas electorales


Publicaciones que denuncian la desaparición, sustracción o destrucción de actas electorales como parte de una maniobra para alterar los resultados a favor o en contra de determinados candidatos.

Para sostener las falsas denuncias, suelen apoyarse en material audiovisual descontextualizado: ya sea porque corresponde a otras situaciones o momentos, o porque se trata de otros tipos de documentos sin valor de escrutinio.

Cuestionamiento sobre los mecanismo de votación


Publicaciones que cuestionan la confiabilidad de los sistemas de votación. Suelen circular con mayor intensidad cuando se introducen cambios en el mecanismo o cuando este es poco familiar para parte de la población.

Algunos ejemplos son las publicaciones que aseguran falsamente que:

Personas fallecidas en el padrón como supuestas prueba de fraude


Publicaciones que afirman que personas fallecidas figuran como votantes activos o que alguien votó en su nombre.

Algunos ejemplos son las publicaciones que aseguran falsamente que:

La supuesta participación de migrantes no habilitados al voto como prueba de fraude


Publicaciones que señalan la participación en los comicios de personas sin derecho a voto como evidencia de manipulación organizada. En general apuntan a migrantes, a quienes se acusa falsamente de votar sin cumplir los requisitos legales del país. 

Algunas publicaciones también aseguran falsamente que los organismos electorales entregarían credenciales o documentos habilitantes a migrantes que no cumplen con los requisitos de residencia para votar.

2. Narrativas que deslegitiman a la autoridad electoral


A diferencia de las denuncias de fraude, que toman un elemento concreto del proceso y lo presentan como prueba de manipulación, estas narrativas apuntan directamente contra el árbitro electoral: cuestionan su legitimidad, su imparcialidad o su facultad para tomar decisiones. Se suelen apoyar en afirmaciones falsas sobre las facultades, la conducta o la trayectoria del organismo electoral y sus integrantes. Con frecuencia conviven con las denuncias de fraude y se refuerzan mutuamente: deslegitimar al árbitro puede volver más creíble cualquier otra acusación de manipulación.

Algunos ejemplos son las publicaciones que aseguran falsamente que:

3. Narrativas que atentan contra la participación electoral


Estas narrativas comparten un mismo objetivo: reducir la participación electoral efectiva. Lo hacen confundiendo al votante sobre la documentación necesaria para votar, induciéndolo a emitir un voto que luego será anulado, o directamente disuadiéndolo de concurrir a las urnas.

Desinformaciones que buscan invalidar el voto


Publicaciones que difunden instrucciones falsas sobre cómo votar que, de seguirse, llevan a la anulación del voto sin que el votante lo sepa.

Algunos ejemplos son las publicaciones que aseguran falsamente que:

Desinformaciones sobre los requisitos para votar


Publicaciones que difunden información falsa sobre las condiciones necesarias para ejercer el voto: qué documentos son válidos, en qué horarios y en qué lugares. Buscan que el votante llegue mal informado y no pueda participar.

Algunos ejemplos son las publicaciones que aseguran falsamente que: 

Desinformaciones que buscan disuadir la participación


Publicaciones que buscan generar confusión o miedo en los votantes para que no concurran a votar o crean que no es necesario hacerlo.

Algunos ejemplos son las publicaciones que aseguran falsamente que: 

4. Narrativas que instalan tendencias o resultados falsos


Publicaciones que buscan instalar una percepción de quién va ganando antes de que cierren los comicios, con el potencial de influir en la decisión del votante. Pueden circular tanto antes como durante la jornada electoral y suelen imitar el formato de fuentes legítimas (encuestadoras o medios de comunicación) para darle credibilidad al contenido falso.

Algunos ejemplos son las publicaciones que:

5. Narrativas sobre los partidos y/o candidatos


Las figuras políticas son blanco frecuente de desinformación, pero estos contenidos se intensifican durante las campañas electorales. Entre los más frecuentes se encuentran las propuestas o declaraciones inventadas o manipuladas, los falsos hechos sobre su biografía, los diagnósticos falsos de enfermedades o incapacidades, los cuestionamientos a su nacionalidad y/o elegibilidad legal, y los vínculos fabricados con personalidades polémicas, con el narcotráfico, con actos de corrupción o con agencias de inteligencia extranjeras. La inteligencia artificial se sumó como una herramienta clave para fabricar evidencias que vuelven más verosímiles estas acusaciones.

Falsos apoyos y/o rechazos a candidatos


Publicaciones que buscan simular un respaldo o rechazo hacia un candidato o partido, con el objetivo de dar una falsa sensación de legitimidad o de repudio popular.

Suelen involucrar a celebridades, recurriendo a distintos formatos de manipulación: desde imágenes editadas hasta canciones falsas o videos generados con inteligencia artificial. 

También con inteligencia artificial se fabrica la imagen de supuestos ciudadanos rechazando o repudiando a algún candidato o agradeciendo las medidas recibidas durante una gestión de gobierno.

Falsos anuncios de renuncia a candidaturas


Publicaciones que muestran a candidatos o referentes partidarios anunciando la renuncia de un candidato en los días previos a una elección, buscando desmovilizar a sus votantes o redirigir su voto hacia otra fuerza política. Suele usarse inteligencia artificial para generar los videos de estos anuncios con el fin de generar mayor verosimilitud. 

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